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noticia cedida por www.vetas.com

 
 

LA CONTAMINACION: FACTOR PREDOMINANTE
En lo que respecta a la evolución futura de los materiales para acabados de la madera, se puede prever que la política de reducción de la contaminación ambiental, tanto interior como exterior, será el factor predominante para definir los programas de investigación por parte de los fabricantes de barnices.
Con este propósito se puede observar cómo el mercado ofrece actualmente poliésteres sin estireno, una vasta gama de revestimientos con un alto residuo seco y de secado rápido y una gran selección de productos hechos  la base de agua, los cuales aseguran un nivel de calidad y belleza cuando hasta hace diez años era solo posible trabajar con los tradicionales revestimientos de secado natural  (aire caliente) y, con bajo residuo seco.
Esto vale tanto para los revestimientos transparentes como así también para los barnices. La contribución de la familia de los acrílicos  es muy importante en este sentido.
Además, es necesario considerar también que los niveles de calidad y belleza más altos no se consiguen en absoluto con algunos revestimientos tradicionales.  Por ejemplo, los poliuretanos de bajo brillo, si bien son usados para aplicaciones en interiores, no se pueden comparar ahora con los llamados productos ecológicos  de última generación.
Otra tendencia surgida en los últimos años  es el constante aumento en el uso de barnices en sustitución de los revestimientos transparentes. Este desarrolo se debe tanto a las crecientes restricciones en el uso de especies leñosas provenientes de bosques naturales, como a la tentativa de las empresas y de los diseñadores de conquistar ventajas cada vez mayores en el mercado, ofreciendo productos con nuevos diseños. Nácar, marmolizaciones y otros “efectos especiales” podrían aumentar la propia cuota de mercado en el futuro, junto a la consolidación de los materiales “compuestos” como por ejemplo el MDF.
Finalmente, es oportuno subrayar cómo la evolución en el campo de los revestimientos químicos se mantiene todavía un tanto lenta si se la compara con la velocidad de deterioro de los sistemas de acabado.
Por lo tanto no existe la preocupación de que el advenimiento de nuevos productos de revestimiento “mate” a un sistema de acabado prácticamente nuevo, y que constituye la mayor inversión para una empresa que produce manufacturas de madera.
Cuando se debe decidir por un sistema o un ciclo de acabado, es inútil pensar en la posible comercialización de revestimientos “revolucionarios” en breve término, simplemente por haberse asegurado de consultar todas las fuentes de información sobre productos y sistemas existentes y probados.
Como orientarse entre los sistemas de acabado? Con propósito orientativo se presentan algunas reglas generales que, aplicados en secuencia, conducen a la definición e individualización del sistema de acabado más apto para cada productor de manufacturas de madera.
En el proceso de fabricación de productos de madera, la operación de acabado se realizaba tradicionalmente después del ensamblado final de los componentes. Se trataba principalmente de un trabajo manual de pulverizado y pulido después de realizado el secado de cada capa. Es sabido que en la pulverización manual se pierde gran cantidad del producto que no llega al objeto tratado. Este problema fué resuelto en Europa en los años ‘50, cuando algunos fabricantes de muebles intuyeron que era posible y menos dispendioso realizar el acabado de los productos, o por lo menos, algunas partes planas como la  parte  posterior  de  los  muebles,  utilizando  sistemas  de

 

 

aplicación más eficientes, como por ejemplo, la aplicadora a rodillo o a cortinilla, que ofrecen una  capacidad de transferencia total cercana al 100%. Se inició así una revolución que se extendió lentamente a todo el resto del mundo.
El paso siguiente fué la separación del acabado de los paneles planos, como por ejemplo los estantes, en dos fases: primero el acabado de los bordes, que era rociado teniendo todavía las piezas apiladas y a continuación el acabado de las superficies con untadoras a rodillo o a cortinillas, transportando las piezas una después de la otra, o incluso, juntas una al lado de la otra, en sistemas de acabado horizontal.
Este método encontró amplia difusión, se encontraron nuevos sistemas de fijación  y en cierto momento, se hizo posible terminar todos los componentes de distintos modelos de muebles modernos en forma separada, antes del montaje final. En seguida después comenzaron los primeros proveedores de muebles en sistema “kit”, para ser montados en su totalidad en el domicilio del adquirente.
Se puede entonces afirmar que la elección correcta del método de acabado para cualquier manufactura de madera, en particular los muebles, comienza hoy en primer lugar por la individualización del procedimiento de ensamblado y ferretería más idóneos, recordando siempre que no solo los componentes sino también los accesorios, como manijas y molduras, pueden ser acabados por partes y tal vez hasta con diferentes sistemas de revestimiento.
Esto no significa de todos modos, que esta aproximación es siempre factible. De hecho, todos reconocen que para algunos productos, el aspecto final “más bello posible” será dado por un proceso de acabado manual realizado después del montaje, ya que se trata de la mejor forma de ocultar uniones y repasar  con cuidado cada parte de la superficie de una manufactura.
La elección de los sistemas de revestimiento para un producto “nuevo” deberá entonces producirse solo después de una evaluación de resultados obtenidos sobre prototipos, utilizando todos los procesos potencialmente válidos: la elección definitiva caerá sobre el proceso y sobre el sistema que garantizará las ventas y la obtención de los mayores provechos.
La elección de los tipos de revestimiento ( y por lo tanto, del tipo de secado) depende principalmente del tipo de acabado necesario, de acuerdo a la combinación de niveles de calidad y belleza que se desee para el producto final, unido a una comparación entre:
- los costos de los distintos materiales de revestimiento aplicables, en el caso de que el resultado deseado se pueda conseguir con productos químicos que prevén distintos métodos de secado (por ej.: tradicional o bien UV);
- el costo de amortización de los equipos y sobre todo de los sistemas de secado;
- el costo de amortización de los espacios (o la fuerte limitación de los espacios reservados al acabado).
Este análisis podría contemplar solo uno de los diversos revestimientos que componen un ciclo de acabado completo como por ejemplo, la ó las capas de base.
Los diversos ciclos de acabado que requiere la vasta gama de producción de un fabricante de productos de madera y la relativa capacidad productiva, determinan en gran medida el tipo de sistema o sistemas de acabado a aplicar, para la ejecución de cada ciclo sobre cada componente individual.
La secuencia y las características de cada ciclo de acabado requerido, se realizarán utilizando todos o algunos de los equipos integrantes del sistema de acabado instalado. Con este propósito, se puede afirmar que cuanto mayor es la capacidad  y variedad productiva, mayor es el número de sistemas de acabado instalados, y además, menor es la flexibilidad de cada uno de ellos. Los fabricantes de muebles utilizan a menudo sistemas de acabado compuestos por una línea llana, una línea de acabado de bordes, una línea de pulverizado automático o manual, para obtener la mejor calidad en el acabado.

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